Técnica de Relajación CenFer

Relaja todo el cuerpo lo más que puedas, siente la cómoda pesadez que acompaña la relajación, respira fácil y libremente a tu ritmo.

Respira para adentro y para afuera suavemente. Observa como aumenta la relajación cuando aspiras, y cuando respiras hacia afuera simplemente siente la relajación. 

Ahora lentamente respira hacia adentro lo más que puedas y llena los pulmones de aire, inhala profundamente y sostén la respiración, estudia la tensión y ahora exhala, deja que se aflojen las paredes del tórax y que empujen automáticamente el aire hacia afuera.

Continúa relajándote y respira suave y libremente, siete la relajación y disfrútala. Manteniendo el resto del cuerpo totalmente relajado.

Llena los pulmones de aire una vez más. Respira profundamente hacia adentro y aguanta la respiración una vez más, ahora bota el aire suavemente y aprecia el alivio de la tensión. Respira normalmente y deja que la relajación se expanda hacia la espalda hombros, cuello y brazos, simplemente déjate ir y disfruta la relajación, busca tu comodidad.

Ahora pon atención en los músculos de tu abdomen, el área de tu estómago, aprieta los músculos de tu estómago, endurece tu abdomen, sienta la tensión y ahora relájate deja que los músculos se aflojen y siente la agradable sensación de libertad, una vez máspresiona y aprieta los músculos de tu abdomen, sostén la tensión y estudia, que pasa con tu cuerpo, ahora relájate lentamente y siente la sensación de bienestar que acompaña la relajación en todo tu cuerpo, respira normalmente a tu ritmo.

Ahora dirige tu atención haciala parte pélvica de tu cuerpo, tu útero, tu sistema reproductor deja que la tensión se disuelva a medida que aumenta la relajación, trata de relajar toda clase de contracciones que existan en tu cuerpo. Ahora lentamente respira hacia adentro lo más que puedas y llena los pulmones de aire, inhala profundamente y sostén la respiración, estudia la tensión y ahora exhala lentamente por la boca,  siente la sensación de plenitud en que se encuentra tu útero conviértelo en un lugar de bienestar, tu lugar sagrado que genera vida,  el lugar que deseas para que crezca tu bebe. Convierte tu cuerpo en armonía y luz, bríndale a tu hijo el mejor lugar para crecer dentro de ti.

Ponte cómoda nuevamente relajando al mismo tiempo todos los músculos de tu cuerpo,
Relájate más y más y aúnmás, respira y deja a tu cuerpo sentir toda tu energía.

Ahora lleva tu atención a los dedos de los pies y fíjate si notas alguna sensación en los dedos, sin moverlos. Es posible que sientas hormigueo, cosquilleo, frío o algún picor. También es posible que no sientas nada. Explora las plantas de los pies y las sensaciones de contacto con el suelo. Continúa avanzando y dirige tu atención a la parte baja de las piernas. Siente como tu respiración te acompaña en este recorrido, al inspirar aumenta tu concentración en la parte del cuerpo que estás explorando. Al exhalar suelta esta parte del cuerpo, relajándola cada vez más.

Asciende hasta las rodillas, notando cualquier sensación que aparezca. Nota también si hay ausencia de sensaciones. Continúa subiendo, poco a poco, por la parte superior de tus piernas. Busca sensaciones físicas reales, sin intentar crear sensaciones ni juzgar lo que te encuentras.. Lleva ahora tu atención a la parte baja del tronco contactando con lo que allí aparece.

Con cada inspiración observa las sensaciones y con cada exhalación relaja tu cuerpo. Nota si hay contacto con alguna superficie, si hay dolor o alguna molestia. Si aparecen comentarios mentales, déjalos ir. Puedes continuar ascendiendo por tu espalda haciéndote consciente de tus sensaciones, hasta que llegues a la parte cervical.

Siente el efecto de tu respiración en toda la espalda mientras inspiras y suelta toda tu tensión y rigidez al mismo tiempo que exhalas. Ahora, lleva tu atención al abdomen y siente como se hincha y se deshincha. Asciende hacia el pecho, quizás sientas los latidos del corazón. Observa mientras vas respirando cualquier sensación que aparezca, ya sea agradable o desagradable.

Ahora lleva tu atención a las manos, contactando con las sensaciones que notas en los dedos o la palma de las manos. Seguidamente, asciende por los brazos recorriendo la muñeca, la parte baja del brazo, el codo, la parte superior del brazo y el hombro. Siente el efecto de la respiración al observar el brazo. Si aparecen pensamientos que te distraen, obsérvalos, toma distancia y redirige tu atención al lugar en el que estaba.

Lleva ahora tu atención al cuello explorando si hay sensaciones de tensión. Continua por la barbilla, la mandíbula y los labios. Siente el aire entrando por tu nariz. Continua explorando las mejillas, las orejas, los ojos, las cejas y la frente.

Observa con detenimiento la expresión de tu cara. Nota el efecto de la respiración. Cuando inspires centra tu atención en las sensaciones de tu cuerpo y cuando exhales, libera la tensión y relájate. Observa este momento aceptándolo tal y como es.

Ahora, poco a poco, puedes ir abriendo tu atención hacia el exterior y volver a contactar con lo que te rodea.

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